Abrumado por ser gay, confundido por ser gay, confundida por ser lesbiana, abrumado por ser lesbiana, confundido por ser gay, confundida por ser lesbiana, la máscara de carne, torturado por mi orientación sexual, torturado por ser gay, respeto por ser gay, respeto por ser lesbiana, tratar con respeto a los gais, tratar con respeto a los homosexuales, tratar con respeto a las lesbianas, desprecio a los gais, desprecios a los homosexuales, desprecio a las lesbianas, teorías sobre la homosexualidad, teorías de por qué se es gay, la moral y el hecho de ser gay, la moral y la homosexualidad, el rechazo a lo diferente, el rechazo al gay por ser diferente, los heteros son más, los gais son un diez por ciento de la población, fobias, racismo, genocidio, miedos irracionales hacia los gais, prejuicios hacia los gais, ser gay, ser lesbiana, por qué soy gay, por qué soy lesbiana.
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Ser Gay. Dejé unas notas para ti.   
Novela El Nigromante
 
El Camino de la iluminación espiritual y personal
Dejé unas notas para ti
Valentin Martínez
3.- ¿Por qué se es homosexual?
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¿Por qué se es homosexual?

 
Recuerdo una mañana, cuando tenía dieciséis o diecisiete años, que abrumado tanto por mis pensamientos como por la presión social que sentía, caminaba abstraído por los pasillos del centro de estudios al que pertenecía y de repente me acerqué a uno de los pocos profesores que me ofrecía confianza y, sin mediar ningún tipo de prólogo, le formulé, a bocajarro, la siguiente pregunta: ¿Por qué se es homosexual?
 
Era un buen profesor, pero aún era todavía mejor persona. La verdad es que, en pleno pasillo de la escuela, rodeados de gente que iba y venía, por tratarse de la hora del recreo, sin darle un mínimo tiempo para la reflexión, me dijo que leyera una novela que se titulaba La máscara de carne de Maxence Van der Meersch. A los pocos días la compré en una librería y la leí. Realmente no me aclaró mucho. El protagonista era un hombre torturado por su orientación sexual; el cual me transmitió su angustia, su desesperanza y sus sentimientos de culpabilidad, que en aquellos tiempos acrecentaron los míos.
 
Pasados los años, pude darme cuenta que la mayor enseñanza que recibí de aquel profesor al formularle aquella pregunta, no fue la de recomendarme aquel libro, aunque gracias a ello puede constatar que había más gente que sentía y padecía como yo, si no que fue la del respeto y la normalidad con la que me trató. Sin duda sabía por qué le preguntaba aquello y al contrario que otras personas, teóricamente más preparadas en ayuda psicológica, hizo que, por primera vez, experimentara aquel aspecto de mi vida con cierta cordura. No me miró con desprecio como estaba acostumbrado a que me miraran mis padres, no se alteró, se asustó o me rechazó como otras personas hicieron en etapas posteriores de mi vida, cuando busqué ayuda profesional. Aquel breve encuentro que duró apenas unos segundos, me aportó un poco de paz y también de luz. Corría el año mil novecientos setenta y cuatro o setenta y cinco.
 
Nadie me supo decir porque era como yo era o porqué sentía del modo en el que lo hacía y si lo de las manzanas y las peras puede resultar muy actual, como consecuencia de las lecciones magistrales de una famosa política de nuestros tiempos (febrero de 2011), hace treinta y cinco años un psiquiatra al que acudí, trato de explicarme, en términos parecidos, no por qué yo era así, sino por qué no debía serlo. Imagino que tanto el psiquiatra como la política han bebido de la misma fuente.
 
A estas alturas de mi vida me da lo mismo la respuesta a esa pregunta. Soy homosexual del mismo modo que tengo el pelo castaño, los ojos marrones o mido uno setenta. Preguntarse por qué uno es homosexual es como si un negro se preguntase por qué es negro y no blanco o amarillo.
 
En la búsqueda de la respuesta a esta pregunta leí toda clase de teorías absurdas, que resultaban totalmente ajenas a lo que experimentaba o a lo que yo sentía. Lo cual me confundía aún más al tratarse de libros supuestamente científicos. Todavía no me había dado cuenta que en nombre de la ciencia se han dicho barbaridades, a lo largo de la historia, que finalmente se han tenido que corregir; y otras que seguro están en camino de rectificarse.
 
Se es homosexual como consecuencia de la diversidad de seres y de tendencias que existen en la naturaleza. Quizá antes, se podía ocultar, pero ahora, a través de internet podemos observar el mundo (por el momento) sin censuras y comprobar como en todas las razas, etnias o culturas es un hecho incuestionable la diversidad sexual. No digamos en el reino animal, donde este comportamiento es habitualmente observado en una gran mayoría de especies sino en todas. Quien sería capaz de ver a dos leones machos copulando, si no fuera por YouTube. Hace unos meses salía, como noticia, que un explorador británico de principios del siglo XX, no se atrevió a publicar las observaciones sobre el comportamiento sexual de los pingüinos, a los que calificó de depravados, debido a la mojigatería y el oscurantismo de la rígida moral imperante tanto en la época como en sí mismo.
 
Si tengo que decantarme por alguna teoría, simplemente por curiosidad, diría que la homosexualidad es una forma que tiene la naturaleza de autorregularse en número. Hoy en día, debido a la divulgación de las teorías holísticas, donde vemos que todo en la naturaleza está mucho más interrelacionado de lo que se pensaba, es posible aceptar que algo más grande que el propio ser humano, y no estoy hablando de misticismo, es capaz de tomar decisiones e influenciar al conjunto de la especie. (Leer las teorías de Rupert Sheldrake, biólogo y filósofo británico).
 
Hay un pez originario de Japón -el pez halcón- que cuando en su hábitat, faltan hembras, es capaz de cambiar completamente no sólo su orientación sexual sino su estructura biológica con el fin de poder reproducirse. Lo mismo sucede en un grupo de hembras cuando es necesario que aparezca un macho. Con esto quiero decir que la naturaleza es capaz de autorregularse. No quiero lanzar otro tipo de mensaje. Y si es capaz de autorregularse para perpetuarse, también tiene que serlo para controlar su número. A mí me da igual, si soy homosexual porque la naturaleza decidió limitarme como reproductor o por otro motivo que se le ocurra a cualquier teórico del tema. Lo que sé es que no lo elegí, como no elegí el color del pelo, de mi piel o mi altura.
 
Uno es homosexual porque un día descubre que es así, que su orientación venía en el lote. No serían necesarios más argumentos si la moral no se inmiscuyera en un territorio que no le corresponde. Y no se generaría tanto sufrimiento inútil si un grupo de hombres y mujeres, simplemente por motivos de superioridad numérica, no se creyeran mejores y más dignos que los otros por el simple hecho de que esos otros son menos.
 
Lo peor de todo es que si uno es homosexual porque un día lo descubre así, ya que forma parte de su naturaleza, la naturaleza humana tiene algunas reacciones primarias que afloran de manera automática ante lo diferente. Los humanos tenemos miedo de lo singular, de lo que no nos resulta familiar. Como consecuencia del miedo que sentimos, gobernados por nuestros impulsos arcaicos, tratamos de apartar lo que nos produce ese miedo y como herramienta para apartarlo hace su aparición el odio, dando lugar a las fobias, al racismo y en grados más extremos al apartheid o incluso al genocidio. Sólo un ser humano evolucionado, fruto de una educación global saludable, sabe de la diversidad de otros seres humanos y que no hay porque tenerlos miedo, porque en el fondo, todos deseamos lo mismo y es el hecho de vivir tranquilos y en paz.
 
Y aquí aparece la primera cuestión, ¿qué pasa cuando en medio de un numeroso grupo de heterosexuales descubres que no eres como ellos? ¿Y si además la gran mayoría de ellos te ven como un ser singular, que le abre la puerta a sus miedos más irracionales, alimentados por prejuicios obstinados y la comodidad de no tener que esforzarse en comprender a unos pocos por estar amparados en su superioridad numérica?...
 
Fragmento del libro "Dejé unas notas para ti".
Nota del autor. Aunque el libro está editado iré publicando aquí algunos de sus capítulos, como este, por si a alguna persona que no puede comprar el libro le puede servir.