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Novela negra   
Novela El Nigromante
 
El Camino de la iluminación espiritual y personal
Artículo
Valetín Martínez
Simplezas sobre el amor
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Cansado de las simplezas sobre el amor
 
Sé lo que es el amor, pero estoy harto y cansado de oír hablar de él como si fuera algo que se puede manejar, como si fuera algo eterno, como si fuera algo que puedes elegir… Además, cuando las personas hablan o hablamos de amor, siempre me pregunto a qué tipo de amor nos estaremos refiriendo.
 
¿Al amor que existe en entre los miembros de una pareja? ¿Al amor entre padres e hijos? ¿Al amor entre hermanos o amigos? ¿Al que le tengo a mi mascota?
 
Nos gusta engañarnos con el amor. Dependiendo de la edad que tengamos, hay cosas que ni siquiera escuchamos, que rechazamos como algo que no puede sucedernos a nosotros. “Eso solo les sucede a algunos, a los que no saben, (no saben, así, en general), a los que no cuidan a su pareja”; quizá incluso piensen que solo les pasa a los tontos o a los que “han hecho algo malo”; a esos es a los que el amor les va mal, no les funciona, no lo encuentran o no lo saben mantener.
 
Y después, pasados los años, una gran mayoría aguanta y aguanta con sus teorías sobre el amor. Hay que dar, hay que entregarse, hay que sacrificar. Hay que reinventarse… si uno tiene que reinventarse es porque el original ya no es como era, ya no siente como sentía. Si el amor es tan maravilloso y tan sublime y tan etéreo ¿por qué tanta gente sufre por él?
 
Y lo peor de todo sufrimos por su ausencia. ¿Cómo podemos sufrir con su ausencia? Parece que todos los mensajes que nos lanzan desde todos los rincones de la Tierra, nos dan a entender que lo podemos manejar.
 
“El amor verdadero es así”. “El amor verdadero es asá” … Como si por un acto de nuestra voluntad, pudiéramos despertar el amor en nosotros o el amor en los demás.
 
Lo más fácil es echarle la culpa al otro, a los demás…  “es que nunca me amó de verdad”, “es que no sabe lo que es el amor”. Claro, si existe un culpable todo tiene una explicación.
 
Me gustaría que alguien me dijera de una vez dónde tenemos los humanos el interruptor para amar a voluntad. El mando del volumen para poder subir la intensidad con la que se supone que debemos amar a muestra pareja, o a los demás, cuando habiendo sentido en algún momento algo tan indescriptible como es el amor, de pronto no siento más que cansancio por la rutina diaria, por las mismas conversaciones, por las mismas caras, por los mismos gestos.
 
Estoy harto de tanta simpleza. La peor de todas es esa que afirma que el verdadero amor es eterno. Es la que más daño hace, la que cuando el otro flaquea le señala como culpable: No, es que ya no me ama como me amaba antes…
 
Pero a nadie le interesa la verdad sobre el amor. Cada cual se ha creado su mito y cualquier idea contraria a él será destruida por nuestro particular “antivirus” mental, que lucha contra lo que se ajusta a nuestras creencias. Por eso es tan difícil escuchar. Porque el antivirus entra en acción mucho antes de que el otro termine con su argumento.
 
El amor es algo real y mi conclusión es que, lo Santos no aman por ser Santos, sino que son Santos porque les ha poseído el amor. Les ha poseído, como nos posee a nosotros por periodos más o menos cortos de tiempo. Si nos poseyera como a ellos sería nuestra verdadera salvación, porque cuando el amor está con nosotros, no tenemos miedo ni siquiera a la muerte, no sentimos tan fuerte el dolor y convivimos con las calamidades sin sentir ningún pesar. El problema es que el amor es un milagro que a veces se da y otras veces se oculta a pesar de todos nuestros ruegos, a pesar de todo sufrimiento y pesar.
 
Cuando nos llegue el amor, démosle la bienvenida y entendamos que es más libre que lo que nos gustaría admitir. Que no podemos enjaularlo, que no podemos ni siquiera alimentarlo y que nos dejará cuando decida hacerlo a pesar de todos nuestros ruegos y plegarias.
 
Valentín Martínez Carbajo